El Colegio de Maestros
Una fuente de división entre los maestros
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Por Larry Kuehn,
Director de Investigación y Tecnología,
Federación de Maestros de la Columbia Británica,
Vancouver, Canadá
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Los maestros y maestras tienen una contradicción de identidad. Por un lado, muchos de ellos y ellas se ven como profesionales, similares a otras ocupaciones donde se tiene una responsabilidad bastante grande por la calidad de servicio que proveen y el control que tienen de su trabajo. Por el otro, los maestros y maestras son empleados del estado. Como trabajadores, están sujetos a las condiciones laborales y salariales. La contradicción de identidad fluye entre esta dualidad de ser profesionales y trabajadores.
En su papel como trabajadores, se requiere que los maestros actúen de forma colectiva para poder influenciar las condiciones laborales y compensación salarial. Los sindicatos magisteriales son instituciones que trabajan para ser la voz colectiva de los maestros. Intentan convencer o, de ser necesario, presionar al gobierno para que provea condiciones de trabajo adecuadas así como salariales. El poder de los sindicatos se alimenta de la unidad y la solidaridad de acciones colectivas. Esta solidaridad se expresa a través de manifestaciones, cabildeo, participación en elecciones o en huelgas.
El estado tiene interés de dividir a los maestros para reducir su poder de influencia. En Canadá, una práctica que se ha realizado es la creación del “Colegio de Maestros”. Una segunda organización colectiva que argumenta hablar por los educadores (incluyendo, a parte de los maestros, también al personal administrativo) puede convertirse en un centro de competencia por la lealtad de los maestros. Por su naturaleza, el Colegio de Maestros se enfoca en la práctica de la profesión, pero no en las condiciones bajo las cuales el maestro trabaja. La división creada por la dualidad de las instituciones -sindicato y colegio; pueden debilitar la influencia de los maestros sobre sus condiciones laborales y sus compensaciones.
Una medida que han tomado algunos sindicatos de maestros a esta contradicción en su identidad es declararse un “sindicato de profesionales”. Actualmente, si el sindicato provee una voz colectiva sobre temas en la práctica como currículo, pedagogía, administración, finanzas –al igual que condiciones laborales y salariales, bien podría mantener con éxito la unidad de los maestros; a pesar de la contradicción en su identidad.
La Federación de Maestros de la Columbia Británicas (BCTF -por sus siglas en inglés), que representa a todos los maestros y maestras en la provincia canadiense de Columbia Británica, ha intentando ser un puente que una estas realidades y tener influencia en temas profesionales, así como en temas sobre condiciones laborales y compensación salarial.
Uno de los intentos del gobierno de Columbia Británica para contener la influencia de los maestros a través de la BCTF fue la creación en 1987 del Colegio de Maestros de la Columbia Británica (BCCT -por sus siglas en inglés). Se definió el mandato del Colegio para administrar la entrada a la profesión (formación de maestros), regulando a los maestros al definir “estándares”, disciplinando a los maestros por conducta no profesional y llevando a cabo actividades de desarrollo profesional.
Para darle credibilidad al Colegio como una organización que habla por los educadores, 14 de las 20 posiciones de su consejo serían elegidos por los miembros del Colegio. Los miembros adicionales tendrían que ser representantes públicos nombrados por el Gobierno para reflejar el interés público.
La medida de influencia que el Colegio tendría en competencia con el sindicato estaría determinada por cuánto podría tomar en el campo del desarrollo profesional. En esta área, el BCTF ofreció talleres de capacitación, tenía un programa de desarrollo profesional y organizaciones especializadas que publicaron periódicos; desarrolló recursos curriculares y preparó resúmenes sobre currículo y otros temas de contenido y sobre calificaciones de maestros especializados.
La BCTF desarrolló una estrategia para contener el papel del Colegio. La clave estuvo en evitar el conflicto que podría crearse en caso el Colegio tomaba el mandato en desarrollo profesional y las actividades de la BCTF. La clave para esto fue elegir miembros del consejo en el Colegio que tuvieran un papel limitado dentro del Colegio, para evitar la competencia con el sindicato.
Esta estrategia estuvo basada en proponer candidatos. Miembros del sindicato que querían ser candidatos registraron sus nombres a consideración. Se comunicaron con las secciones sindicales en la zona electoral en donde querían participar. Las secciones sindicales decidieron entonces, a cual candidato apoyar. Aquellos cuyos nombres no fueron apoyados, estuvieron de acuerdo en retirar sus nombres de la elección. En la mayoría de los casos, los candidatos propuestos y apoyados por las secciones sindicales, fueron elegidos.
Esta estrategia, fue generalmente éxitosa. El Colegio desarrolló un programa para acreditar programas de maestros en educación como una base para la certificación automática de graduados de esos programas. Creó un proceso para disciplinar a los maestros por acciones no profesionales –muchos de estos sobre relaciones entre alumnos y maestros. La disciplina incluía la suspensión o el retiro de la credencial de maestro o maestra luego de un proceso.
Debido a los diferentes roles de la BCTF y el Colegio, se dieron varios conflictos. Específicamente, la BCTF provee de representación a los maestros en juicios disciplinarios llevados a cabo por el Colegio y a veces se sintió que las acciones tomadas por el Colegio fueron muy drásticas en casos donde no era necesario. Sin embargo, no se dieron conflictos en dos áreas de trabajo. El Colegio no desarrolló un extenso juego de “estándares” para controlar el trabajo de los maestros, y no compitió con los programas de desarrollo profesional de la BCTF, que fue la intención del Gobierno cuando creó el Colegio.
Por 15 años continuó una relación o estabilidad incómoda entre el Sindicato y el Colegio. Luego, un gobierno derechista fue elegido en el 2001 y gran parte de su agenda era controlar a los maestros y a la BCTF.
El ataque hacia los maestros comenzó cuando el Gobierno se dio a la tarea de eliminar derechos laborales: el derecho legal de realizar huelgas fue virtualmente eliminado al proponer la legislación en “servicios esenciales”. Entonces, el gobierno impusó un contrato a los maestros en el cual se eliminaron todas las condiciones de trabajo y aprendizaje que estaban en el acuerdo colectivo que fue negociado durante los 15 años previos. Ambas acciones fueron condenadas por la Organización Mundial del Trabajo -OIT.
El gobierno no estaba satisfecho de restringirle el poder de negociación al Sindicato. También quería utilizar al Colegio como un medio para controlar a los maestros. En el 2003, el gobierno tomó al Colegio a través de un golpe. Despidieron a los miembros del consejo elegidos del Colegio y los reemplazaron con ex administradores y maestros opuestos al sindicato. Quince meses después de que este consejo fuera impuesto, llegó el tiempo de elecciones. Sin embargo, además de que sólo 8 de los 20 miembros del consejo podían ser elegidos; el gobierno nombraría a los demás para poner en práctica su programa -un programa para limitar la autonomía de los maestros, así como la influencia del sindicato.
La respuesta del sindicato fue organizar un boicoteo de cuotas. Un elemento de la creación del Colegio fue la privatización del costo, así como el proceso para la certificación de enseñanza y disciplina. Los maestros deben ser miembros del Colegio para poder enseñar y deben pagar cuotas anuales para mantener su membresía.
La BCTF estableció un “Fondo Colegial Democrático” y pidió a los miembros enviar sus cuotas a la BCTF para este fondo, en lugar de enviarlas al Colegio. Casi 20,000 maestros se unieron a la campaña al re-dirigir sus cuotas colegiales.
Al aproximarse la fecha límite, el sistema escolar enfrentó una crisis. Si las cuotas no se solventaban, 20,000 maestros ya no tendría su certificado para enseñar. Dos tercios de clases no tendrían maestros.
Días antes de la fecha límite, el gobierno dio marcha atrás. El Ministro de Educación anunció que el gobierno iba a solventar las cuotas no pagadas por los 20,000 maestros y revisaría de nuevo la ley, así que 12 –la mayoría de los miembros del consejo- podrían ser elegidos de nuevo por los miembros del Colegio. El Ministro pidió que el gobierno fuera reembolsado, pero los maestros votaron para que las cuotas fueran devueltas a los maestros que habían enviado sus cuotas a la BCTF.
Hay otra provincia canadiense que tiene un Colegio de Maestros, además de la Columbia Británica, y hay gobiernos en otras provincias que han propuesto un Colegio en el pasado.
En 1997, un gobierno derechista en la provincia de Ontario creó un Colegio. El consejo tiene 37 miembros, 23 de los cuales son elegidos por sus colegas y 14 son nombrados por el Gobierno. Los maestros allá, han tenido menos suerte en elegir candidatos que apoyen el sindicato, que en la Columbia Británica. Un factor es que en Ontario hay 4 sindicatos que representan a los maestros en diferentes partes del sistema escolar, por lo que está más fragmentado en contraposición al único sindicato que representa a los maestros en Columbia Británica.
En más de una ocasión, los gobiernos en la provincia de Québec también han propuesto un Colegio de Maestros. Sin embargo, los sindicatos de maestros se han opuesto con éxito a la creación del Colegio, aunque el tema aun se menciona.
En cada país y provincia, la educación representa una porción significativa del presupuesto estatal. También, el magisterio es el sector más sindicalizado de trabajadores a nivel internacional, con más de 30 millones que pertenecen a sindicatos magisteriales afiliados a Educación Internacional. Estos maestros tienen interés en influir en las condiciones y naturaleza de su trabajo y han probado ser muy efectivos en hacerlo a través de sus sindicatos – aún si no es tan efectivo como sus miembros lo quisieran o lo necesitaran.
La creación de un Colegio de Maestros ha sido una de las herramientas usadas por gobiernos para reducir la unidad de maestros y la influencia de sus sindicatos. Los Colegios atraen a los maestros en su deseo de ser profesionales en su trabajo y tener el respeto del público, pero puede ser utilizado para limitar la capacidad de los sindicatos de obtener condiciones necesarias para una práctica profesional. En esta época de globalización y de “reproducción de políticas internacionales” uno puede vislumbrar la creación de más Colegios como éstos.
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