En Estados Unidos, las pruebas estandarizadas han sido más que relevantes para facilitar la privatización de la educación. En el marco de la política educativa No Child Left Behind (Que ningún niño quede rezagado), las escuelas que no cumplan durante cierta cantidad de años con los estándares —como lo establecen los resultados de la prueba— pueden, finalmente, ser reemplazadas por escuelas constituidas (charter schools)[1]. En consecuencia la educación pública para la mayor parte de los niños, especialmente en las comunidades más pobres, se ha hecho altamente regimentada con el uso de programas definidos por guías cuyo objetivo es preparar a las/los alumnos para que pasen las pruebas en lecto-escritura y matemáticas.
Empresas como McGraw Hill que publican las guías (scripted programs) son, con frecuencia, las mismas que publican las evaluaciones para los estados y son también a las que se contrata como consultoras para desarrollar los estándares a cumplir en cada uno de los estados. Esto se ha convertido en un negocio bastante lucrativo, hasta el punto que las cinco principales empresas dedicadas a la producción de las pruebas obtienen ganancias por más de 2 mil millones de dólares en un año.
En la medida que la educación se enfoca crecientemente en “enseñar para el examen”, queda menos tiempo para el lenguaje artístico, las ciencias y los estudios sociales en el salón de clases o para la educación física; dando así poco tiempo para que las/los niños desarrollen habilidades creativas, analíticas y sociales, no sólo en los años posteriores a la primaria sino en la propia educación primaria y preescolar.
¿Cómo ha afectado esto en el proceso educativo de niñas y niños de entre 4 y cinco años de edad, quienes generalmente atienden su primera experiencia educativa en un contexto escolarizado?
Cuando decidí convertirme en maestra de preescolar, después de varios años de enseñar en el nivel secundario, fui contratada por una escuela ubicada en una zona problemática cercana al centro de la ciudad de Los Angeles que contaba con un programa bilingüe español/inglés. Cuatro de los ocho grupos de preescolar recibían clases en español. Había cuatro grupos en el horario matutino y cuatro en el vespertino. Equipos de docentes enseñaban en pares, ayudándose mutuamente durante la mayor parte de la clase, todavía con una hora para preparar lecciones individuales. Asimismo, un asistente trabajaba durante toda la jornada con el equipo docente, lo cual significaba que había tres adultos trabajando con los niños en cada grupo.
Cuando en el Estado de California se redujo el tamaño de los grupos a 20 alumnos, pudimos ocupar la mayor parte del tiempo de instrucción trabajando en pequeños grupos, con cuatro grupos de 5 niños. Los grupos se rotaban, de tal manera que cada adulto trabajaba con cinco niños a la vez mientras que los niños en el cuarto grupo podían participar en actividades de lectura, arte, ciencias, escuchar cuentos grabados en casetes o usar la computadora o jugar solos o con otro niño/a utilizando blocks o en una casita. La proporción de 5 niños por cada adulto permitía que los adultos dedicaran mayor atención a los niños y a sus necesidades individuales e intereses. Teníamos mucho más tiempo para dedicarle al lenguaje artístico, música, danza, jardinería, teatro, educación física y el juego, que es tan importante para niños pequeños activos entretenidos explorando el mundo y aprendiendo a desarrollar sus destrezas sociales tanto como las académicas. Teníamos más tiempo para las asambleas escolares, celebraciones y excursiones en la comunidad, además de diversos paseos a lugares como el zoológico o un museo. El ambiente relajado, si bien organizado y estimulante, permitía tiempo para que los niños desarrollaran el gusto por el aprendizaje junto con el desarrollo de sus destrezas académicas y sociales.
Las evaluaciones formales se utilizaban para identificar las destrezas de lenguaje de los niños así como otras destrezas básicas cuando entraban al preescolar. Las evaluaciones para medir el avance de los niños las desarrollaban maestros en lo individual y en colectivo para el grupo, dependiendo del grado. Con tres adultos en el salón de clase, las pocas evaluaciones que realizábamos las pudimos aplicar sin interrumpir mayormente la instrucción.
A lo largo de los siguientes años y después que se pusiera en marcha el No Child Left Behind, se hizo creciente hincapié en los logros en lenguaje y matemáticas. Se aprobó una enmienda en el estado que casi desmanteló todos los programas bilingües en California. Las pruebas se aplicarían en inglés sin importar qué dominio del idioma tiene cada niño. Evaluar el manejo de lenguaje que tienen los niños de preescolar al principio del año escolar puede tomar casi todo el primer mes de clases, ya que hay que evaluar a cada niño y niña individualmente.
Después, en nombre de la igualdad, se introdujeron las guías según las cuales habría que enseñar a los niños considerándolos como un grupo. Dado que en todos los grupos habría que enseñarse exactamente el mismo programa y habría que cubrirse la misma cantidad de materiales en cada salón de clases, se pusieron en marcha rigurosos planes para el pase. No había espacio para el aprendizaje en pequeños grupos a lo largo de toda la instrucción. Los pequeños y las pequeñas de cuatro o cinco años de edad ahora iniciaban su experiencia escolar viéndose forzados a sentarse sobre una alfombra por periodos largos. Dado que ahora a la mayoría se le enseñaba como grupo, se nos dijo que había menos necesidad para la asistente del grupo y se redujeron sus horas.
Para medir el avance de los niños, ahora se nos requiere aplicar evaluaciones periódicas en lenguaje, artes y matemáticas. Después tenemos que vaciar toda la información en un programa computacional que abarcaba el distrito, de forma que se le asigne un lugar a todas las escuelas y, con ello, no únicamente en el distrito sino en el estado y el ámbito nacional. El programa para vaciar la información, por supuesto, lo proporciona una de las grandes corporaciones.
Hace cuatro años, el distrito decidió cambiar el programa preescolar de medio día a un programa de día completo. Este programa de día completo, de acuerdo con el distrito escolar, daría tiempo para que los alumnos cubrieran todas las actividades de preescolar que se habían eliminado del programa de estudios debido a su creciente rigor académico. Por ejemplo, una encuesta aplicada a docentes de preescolar en el distrito que habían participado en un programa de jardinería que era muy popular, señaló que lo habían dejado debido a que ya no tenían tiempo para dedicarlo a la jardinería o, para el caso, a ninguna otra cosa.
El programa de preescolar de todo el día no cumplió con lo prometido. En primer lugar, se terminó con el equipo formado por dos docentes, después, se eliminó del salón de clases a la asistente de grupo o sólo estaba presente durante una hora. La mayor parte de la instrucción ahora es grupal con muy poco tiempo para que la docente dé atención individual a los alumnos. En la medida que se aplican “estándares” cada vez más rigurosos y dado que todo hay que enseñarlo de acuerdo con un cierto estándar (que todo el tiempo debe aparecer fijado en la pared), no queda suficiente tiempo en el día para enseñar todas las materias que ahora se exigen y el colmo es que ¡cuando uno totaliza los minutos que hay que tomar para cada una de las materias superan el tiempo total que los niños pasan en el salón de clase! Hay estudios que muestran que la educación física y las artes, las salidas de la escuela y el tiempo para jugar se han reducido drásticamente. Yo misma, por ejemplo, ¡sólo tuve tiempo para que los niños pintaran en cuatro ocasiones el año pasado!
El año escolar tiene 40 semanas. A lo largo del año las maestras de preescolar tienen que aplicar dos evaluaciones al inicio, dos evaluaciones del lenguaje artístico, una evaluación en matemáticas cada 10 semanas y en desarrollo del idioma inglés cada 5 semanas. Por supuesto, además están las pruebas para medir el desarrollo de la docente, las cuales utilizamos con propósitos de instrucción.
Las niñas y niños de preescolar no se encuentran en una etapa donde se les puede examinar como grupo, de forma que hay que administrar la prueba individualmente a 20 alumnos. La evaluación inicial toma cerca de 30 minutos para cada alumno. La evaluación en matemáticas toma de 10 a 30 minutos por niño/a y lo mismo sucede con la de lenguaje artístico; cada vez que hay que aplicar la evaluación periódica, ello toma cerca de 5 horas. Los niños que están aprendiendo inglés, deben presentar el examen ELD (English Language Development) cada 5 semanas, que a cada niño podría tomarle hasta media hora.
Uno de los aspectos más desesperantes durante la aplicación de pruebas es que la docente, que ya no trabaja en equipo ni con la asistente, tiene que aplicar la prueba a cada niño/a mientras supervisa la actividad escolar del resto de los alumnos ¡todo al mismo tiempo! Evidentemente la calidad de la enseñanza sufre inmensamente durante la época de evaluaciones. La mayor parte de nosotros tratamos de evitar enseñar sólo para el examen pero terminamos haciéndolo en grados distintos debido a la enorme presión que ejerce la parte administrativa para mejorar el puntaje de las pruebas y con ello evitar sanciones para la escuela o el distrito. Los docentes de las escuelas que reciben sanciones finalmente de les transfiere a otras escuelas, lo cual incrementa la presión sobre nosotros para que nuestros alumnos tengan un buen desempeño.
A los niños no les gustan los periodos de aplicación de pruebas porque no reciben el tipo de enseñanza que necesitan e interrumpe sus rutinas. Tienden a aburrirse y distraerse. Muchos niños se sienten presionados, se ponen inquietos e incluso, a los cinco años de edad, manifiestan verbalmente sus preocupaciones con respecto a su desempeño. ¡Esta es la antitesis de lo quiero que sea mi práctica educativa!
Además, asignar puntaje a las pruebas y cargar los datos en la computadora toma tiempo. Asimismo, estruja ver que un niño o una niña que sabes que es inteligente o creativa obtenga puntajes bajos simplemente porque la prueba no mide sus habilidades o debido a que no ha adquirido suficiente manejo del inglés a pesar de que entiende las preguntas. Incluso si un alumno tiene serias dificultades de aprendizaje, él/ella tiene que presentar el mismo examen que presentan sus compañeros/as de clase. Si las/los niños sientes que este es el comienzo de su formación educativa, ¿hasta dónde podrán llegar antes de que pierdan total interés en el aprendizaje escolar?
Los intereses que se encuentran detrás de la agenda de las pruebas estandarizadas y el plan de estudios altamente regimentado que los acompaña, se están apoderando de la educación pública dejando de proporcionar a los niños una educación que nutra el gozo con el que aprenden de forma natural, impidiéndoles desarrollar su propia estima o que desarrollen la creatividad y destrezas analíticas que serán necesarias para realizar su potencial. Si nosotras como docentes queremos reivindicar nuestro gusto por enseñar y si creemos que todas y todos los niños deben tener el derecho a una educación pública gratuita y de calidad, entonces debemos trabajar juntas con nuestros colegas, los padres y madres de familia, los alumnos y nuestras comunidades para desarrollar la visión que tenemos de lo que debería ser la educación. Debemos informar a los demás con respecto a cuál es la verdadera agenda de las corporaciones, que se están enriqueciendo con miles de millones de dólares mientras desmantelan y venden pieza por pieza la educación pública.
Referencias:
[1] N. de T. En Estados Unidos, una escuela constituida es aquélla que no obstante recibir financiamiento de fondos públicos es una escuela independiente establecida por docentes, padres-madres de familia o grupos de la comunidad, bajo un “contrato” (chart) establecido con una autoridad local o nacional.
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