REPORTE DE EMPLEOS PERDIDOS
A un paso de rebasar los 611 mil despidos de la recesión de 1995.
610 mil 928 empleos perdidos y no 211 mil como dice el Gobierno Federal.
Afectados 2 millones 443 mil 712 mexicanos.
Entre el 1° de diciembre del 2000 y el 15 de septiembre del 2001, cada hora se han perdido 88.08 empleos; mientras que sólo 81 mil 69 empleos fueron dados de alta en el IMSS, pero el 78.6% de ellos son“eventuales”, en tanto que el 71.2% de los despedidos fueron trabajadores“permanentes”.
Ya se perdieron el 69.8% de los empleos creados en el 2000, pese a la fiesta de los 19 mil empleos creados en la quincena de septiembre pasado. El Producto Interno Bruto percapita descendió 0.5% durante el primer semestre del 2001.
Los efectos del“martes negro” agudizarán la caída del empleo: A fin de año, el déficit de empleos ascenderá a un millón 18 mil 931, que se sumarán a los 9.5 millones de trabajadores que ya laboran“por cuenta propia” y al millón de personas considerados como “desempleados”.
El modelo económico está agotado y no hay un plan emergente para abatir la recesión industrial y el difícil entorno internacional.
Raúl J. Llescas
Investigador del Movimiento Obrero
Universidad Obrera de México
rjlescas@uom.edu.mx
5 de octubre del 2001
Este año sólo se crearán 175 mil empleos, cifra muy por debajo de la demanda anual de un millón 300 mil, y de lo esperado por el equipo del Presidente Vicente Fox.
La promesa de campaña no pudo concretarse en parte por la desaceleración económica, que ha provocado la pérdida de 500 mil fuentes de trabajo.
El Economista, primera plana, p. PP/4, 10/09/2001
Siete mil personas han logrado conseguir un empleo a través de Chambatel, servicio de enlace entre empresas y grupos de personas que buscan empleo. En seis meses de operación, Chambatel ha recibido 37 mil llamadas.
Rivera y Rodríguez, Canal 4 Televisa, Información, 08/09/2001
610 mil 928 empleos perdidos y no 211 mil, como dice el Gobierno Federal.
El optimismo económico se está perdiendo como lágrimas en la lluvia. Finalmente, tanto la Iniciativa Privada como el Gobierno Federal reconocen que México vive en una nueva recesión industrial que llevará, en el mejor de los casos, a un “crecimiento” 0% del Producto Interno Bruto (PIB) del 2001, los más optimistas pronostican un crecimiento menor al 1% y el Fondo Monetario Internacional redujo sus previsiones de crecimiento para nuestra nación del 3.5 al 0.8%.[1] El reciente Indicador de la Actividad Económica del INEGI, constató un tercer trimestre con tasa negativa y confirmó la recesión en el sector industrial. Guillermo Ortiz, Gobernador del Banco Nacional de México (Banxico), anticipó que la recuperación de la economía comenzará hasta la segunda mitad del próximo año, como consecuencia directa del agravamiento de la desaceleración en EU y, el propio Presidente Vicente Fox, declaró que el estancamiento podría durar uno, dos o tres trimestres más.[2]
La consecuencia más inmediata de este “atorón” de la economía es la pérdida del empleo, la baja en las expectativas de crecimiento del PIB percapita, y que los aumentos salariales del año no sean suficientes para recuperar el rezago de 40 años en materia salarial, como reconoce el mismo Banco Mundial.
Según los datos disponibles del “Informe Mensual de la Población Derechohabiente”, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), [3] se concluye que los empleos perdidos entre el 1° de diciembre del 2000, fecha en que asumió la nueva administración federal y el 15 de septiembre del 2001, ascendió a 520 mil 928, de los cuales 371 mil 385 eran “permanentes”, representando el 71.2% de todos los empleos perdidos, mientras que el 28.7% eran empleos “eventuales”, esto es, 149 mil 543 trabajadores (ver cuadro I). Estas cifras oficiales son distintas a las planteadas por el Presidente Vicente Fox en su Primer Informe de Gobierno.[4]
A dicha cantidad de despedidos, entre trabajadores permanentes y eventuales que cotizaban al IMSS, deberán sumarse los 40 mil empleos perdidos en las distintas dependencias federales (personal de confianza y honorarios),[5] así como los 5 mil del Gobierno del Distrito Federal (GDF),[6] los 506 en la empresa Dina Camiones,[7] que cerró su planta el 10 de septiembre pasado y no están contabilizados como bajas en el IMSS, para darnos una cifra redonda de 610 mil 928 despedidos en 289 días. Es decir, cada hora 88.08 trabajadores fueron despedidos, para un total de 2 mil 113.9 despidos diarios.
Si tomamos el criterio del Consejo Nacional de Población (Conapo) de que las familias mexicanas están compuestas, en promedio, por 4 personas, debemos concluir que los cientos de miles de hombres y mujeres despedidos afectan a una población de 2 millones 443 mil 712 personas.
Pese a los llamados del Presidente Vicente Fox, del Secretario del Trabajo, Carlos Abascal Carranza, a los empresarios para defender el empleo, la ola de despidos no se detuvo, sino que sigue: Ya fueron anunciados nuevos recortes de personal en las aerolíneas (Mexicana y Aeroméxico planean reducir entre el 10 y 15% su plantilla laboral), producto de los efectos negativos del “martes negro” en Estados Unidos. A la par que entre las dependencias federales se han incorporado más de 3 mil trabajadores al programa de “retiro voluntario” y, podrían ser canceladas más de 33 mil plazas federales al reducirse 527 delegaciones federales en las entidades del país.[8]
A este ritmo en la primera quincena de octubre será rebasada la cifra récord de pérdida de empleos de la traumática devaluación de fines de 1994 y la recesión de 1995. No obstante, debemos señalar, que la actual pérdida de fuentes de trabajo amenaza a ser superior a la de 1995, pese a que no ha habido una devaluación de nuestra moneda, razón por la cual, en sectores oficiales no existe la percepción de que vivimos momentos de una nueva crisis sexenal.
A esta emergencia laboral, podrían sumarse los paisanos que retornarán al país tras el llamado al“enlistamiento de reservistas” para la guerra del gobierno de George W. Bus y la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN), así como una menor posibilidad de ingreso a laborar como trabajadores indocumentados en la vecina nación del norte.
A este ritmo de pérdida de plazas laborales, sin duda, se rebasará la cifra record de 611 mil empleos perdidos durante la recesión industrial de 1995.
Ya se perdió el 69.8% de los empleos creados durante el año 2000
Según las cifras del IMSS, durante el año 2000 se dieron de alta 874 mil 385 trabajadores, de los cuales 634 mil 434 fueron permanentes y 239 mil 951 eventuales (ver cuadro I). Según las estadísticas históricas de dicho Instituto, el 1° de enero del 2000 se contabilizaban 11 millones 900 mil 740 trabajadores eventuales y permanentes, pero al 31 de noviembre, dicha cifra ascendía a 12 millones 775 mil 125 cotizantes, de los cuales 11 millones 166 mil 619 eran permanentes y un millón 608 mil 506 eran eventuales.
Si tomamos en cuenta que se han perdido 620 mil 928 empleos en la fecha de referencia, ello significa que ya se ha perdido el 69.8% de los empleos permanentes y eventuales registrados hasta el 31 de noviembre del 2000.
El Producto Interno Bruto del 2000 creció, en términos reales, 6.9% respecto a 1999, creando 874 mil 385 empleos (no suficientes para satisfacer la demanda de un millón 100 mil, pero empleos al fin); pero si el PIB de este año se ha estancado (solamente ha crecido 0.9% en los primeros seis meses del año) y no llegará al 1.9% estimado por el gabinete federal, es lógico que se pierdan empleos en lugar de ser creados los 750 mil previstos para el año en curso.
Sí con un PIB de 6.9% fueron creados 874 mil 385 empleos formales, con un PIB de 0.9% solamente podrían ser creados 114 mil 50 empleos.... pero está por verse si el PIB llega al 0.9% o definitivamente alcanza el 0% o, quizá, por los efectos del“martes negro”, baje del 0 por ciento.
A fin de año, el déficit de empleos ascenderá a un millón 18 mil 931, que se sumarán a los 9.5 millones de trabajadores que ya laboran“por cuenta propia” y al millón de personas consideradas como“desempleadas”.
Para atender a la Población Económicamente Activa (PEA) que este año se sumará a la edad de trabajar, el país requiere de la creación de 1.1 millones de empleos anuales. Si hasta ahora se han creados poco más de 81 mil plazas, entonces el déficit alcanzará el millón 18 mil 931 de personas sin posibilidades de acceder a un trabajo formal. ¿Qué harán? Seguramente recurrir al “autoempleo”, pues ya existen 9.5 millones de personas en ese rubro y un millón de personas más consideradas como “desempleo abierto”, según los datos de la Encuesta Nacional de Empleo.[9]
Plan de emergencia, si o no, ésa es la cuestión.
La política del Gobierno Federal como la de muchos analistas económicos que insisten en que“no se debe remar contra la corriente”, por lo cual deberá esperarse a que la caída económica toque fondo, es decir, que no es necesario un“programa de emergencia”, evita que el Estado mexicano cumpla con la disposición constitucional de ser“rector de la economía” e intervenir para tratar de romper el ciclo recesivo y proteger a la nación ante las ondas recesivas que golpean a todo el planeta.
Sin embargo, después del “martes negro” en Estados Unidos y la amenaza de recesión internacional, diversos sectores se han manifestado por un plan de emergencia. Al parecer, el gabinete está dividido en opiniones. El Secretario del Trabajo, Carlos Abascal Carranza, declaró que no era necesario tal plan, mientras que el Secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Francisco Gil Díaz, anunció que “en breve se dará a conocer un programa de emergencia económica pero no contendrá políticas de aumento de gasto público para activar la economía, eso lo pueden hacer reformas que permitan la participación privada en la generación de energía y en las que hay que pensar seriamente”. El Presidente Fox precisó que “si bien ya no ha aumentado el desempleo en el país, tampoco lo harán los salarios, ya que los empleados tendrán que conformarse con que no haya inflación y que sus ingresos conserven su poder adquisitivo”.[10] En síntesis, continuará la misma política económica que nos ha conducido a la crisis sexenal, política que el Presidente ha declarado“ha mostrado su eficacia”.
Ante la crisis, el sector empresarial esbozó su plan para salir de la recesión económica durante una gira con el presidente Vicente Fox, el pasado 20 del mes y año en curso.[11] En forma sintética, los líderes de la Canacintra, Coparmex y Concamin, plantearon la prolongación de los“paros técnicos”, la reducción de la jornada laboral de 8 a 5 horas, pero reduciendo a la mitad los salarios y aumentos salariales contractuales, solamente 2% superiores a la inflación (calculada en 6.5% para este año). Según los empresarios, estas medidas“reactivarán el mercado interno”.
Desde principio de año, los“paros técnicos”–donde los obreros sólo cobran el 50% de su salario– afectaron sobre todo a la rama automotriz, fuertemente golpeada por la recesión estadounidense y a diversas maquiladores de exportación.
El plan de los empresarios significa que serán de nueva cuenta los trabajadores quienes paguen el peso de la recesión que afecta, sobre todo, al sector industrial del país.
Tanto el plan de la Iniciativa Privada como la política económica del Gobierno Federal, de concretar una reforma hacendaría, donde destaca la propuesta de gravar con la tasa 15% de IVA a los alimentos, medicinas, libros, revistas, periódicos y prestaciones sindicales,[12] afecta al bolsillo de los asalariados y del pueblo mexicano, ya que de una población ocupada de 39.09 millones de mexicanos, el 64%, equivalente a 25.04 millones, no cuenta con prestaciones de Ley, es decir, son trabajadores carentes de seguridad social, sindicatos y demás prestaciones consagradas por el artículo 123 de la Carta Magna y de la Ley Federal del Trabajo.
Al mismo tiempo, millones de trabajadores se verán afectados en caso de que se proceda al descuento del Impuesto sobre la Renta (ISR) atrasado en retenciones del IMSS y del Infonavit, tal y como falló la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).[13]
Dado que se gravará al consumo y sigue creciendo el interés bancario para los créditos, se corre el riesgo de prolongar la recesión más allá del año próximo, lo cual significará que las plantas productiva y agropecuaria se verán seriamente afectadas con la consecuente pérdida de empleos y el incremento del comercio ambulante, la migración urbana y a los Estados Unidos, así como la delincuencia y la inseguridad pública.
Plan Emergente en beneficio de los mexicanos
Un Plan de Emergencia deberá contemplar la reducción de la jornada laboral a 40 horas con pago de 56 en el sector industrial y de 35 horas en el sector público o los servicios privados, para evitar más despidos y las horas sobrantes sean ocupadas por los desempleados.
Asimismo, deberá promoverse un plan nacional de obras, servicios y de fomento a la producción agropecuaria, que reactive las ramas económicas deprimidas por la recesión (como la industria de la construcción) y el campo, para generar miles y miles de empleos.
Entre otras medidas, bien podría hacerse una reforma hacendaría que, en lugar de gravar con el 15% del IVA a los alimentos, medicinas, libros, revistas, periódicos y prestaciones laborales, se grave con un impuesto progresivo al capital especulativo y de portafolio. Estos ingresos extraordinarios servirían para inyectarle recursos al plan nacional de obras, servicios y de reactivación de la producción agropecuaria.
Entre otras medidas, los recursos de las Afore, deberán ser invertidos en Petróleos Mexicanos (PEMEX), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Luz y Fuerza, siempre y cuando haya "candados" para evitar corrupción y malos manejos en el sector público paraestatal.
Decrece el PIB percapita 0.5 por ciento
Como producto del estancamiento del PIB y la declaración de recesión industrial, el PIB percapita ha descendido en 0.5% al primer semestre del 2001.[14]
El año pasado el PIB percapita creció en 5.4% respecto a 1999, para situarse en 16 mil 159 pesos de 1993. Para el cierre del primer semestre del 2001, había descendido a 15 mil 969 pesos de 1993, es decir, una reducción del 0.5 por ciento.
La recesión industrial es un hecho
Nadie discute que el PIB del 2001 no crecerá al 4.5% estimado inicialmente por el Gobierno Federal a fines del año pasado. Tampoco será del 3.5% corregido por el Banco de México, ni del 1.9% estimado por el Presidente Vicente Fox durante el Primer Informe de Gobierno del pasado 1° de septiembre.[15]
Los analistas más optimistas de la economía mexicana, como los del Fondo Monetario Internacional (FMI), redujeron sus previsiones de crecimiento del PIB del 2001 del 3.5 a tan sólo 0.8 por ciento
El PIB, durante el primer semestre del 2001, creció raquíticamente el 0.9%, pero podría ser menor a medida que los efectos del entorno recesivo internacional golpeen sobre la nación, especialmente por:
1. La caída de las exportaciones a los Estados Unidos, que en agosto pasado, decrecieron 11.9 por ciento.
2. La reducción de los ingresos provenientes de las ventas de productos manufacturados, que han decrecido un 10.1% a tasa anualizada (la industria maquiladora disminuyó en 15.9% sus exportaciones).
3. La merma del 16.1% en el ingreso petrolero y también de turismo (tercer generador de divisas y empleador de 1.9 millones de personas).
4. La crisis anunciada en las aerolíneas nacionales e internacionales, de los cuales dependen más de 26 mil empleos directos.
5. Los focos rojos prendidos en diversos sectores del campo mexicano, como ocurre en la producción de caña, piña y café.
La recesión industrial es un hecho: La producción de la industria manufacturera nacional mostró, en el quinto mes de este año, una tasa anual negativa de 3.1% en términos reales. Por entidad federativa, diez de las diecisiete consideradas presentaron decrementos, destacando por sus menores niveles de producción en mayo pasado respecto a igual mes de un año antes, Durango, Distrito Federal, San Luis Potosí y Aguascalientes.[16]
De ahí que debemos concluir que el difícil entorno recesivo de la industria y el estancamiento del PIB del país, producto de una errática política económica y al agotamiento del modelo neoliberal de crecimiento, son las causantes de la ola de despidos, así como el hecho de que los salarios mínimos nacionales y los salarios contractuales, no hayan subido sustancialmente durante el año (6.9% los primeros y 10.04% los segundos, en promedio, entre enero y septiembre) y que el nivel de vida de los mexicanos está descendiendo. No mejoramos nuestras expectativas de bienestar, las empeoramos.
[1] Perspectivas Económicas Mundiales 2001. Fondo Monetario Internacional.
[2] Diarios nacionales, 20 de septiembre del 2001.
[3] Informe Mensual de la Población Derechohabiente del IMSS. Puede consultarse en www.stps.gob.mx
[4] Primer Informe de Gobierno. 1° de septiembre del 2001. Mensaje del Presidente de la República Vicente Fox Quesada con motivo de la entrega del Primer Informe de Gobierno al Honorable Congreso de la Unión. Anexos I y II, 730 pp. y 300 más en anexos con cuadros estadísticos.
[5] Datos de la Asociación Nacional de Trabajadores de Confianza.
[6] Datos oficiales del GDF y de trabajadores eventuales de la Delegación Iztapalapa.
[7] Datos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Automotriz, Similares y Conexos.
[8] Lucero Ramírez, Recorte de más de 22 mil burócratas, Milenio Diario, 23 de septiembre del 2001.
[9] Encuesta Nacional de Empleo. Publicación anual del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática y de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, p. 416. Primera edición, 2000.
[10] Milenio Diario, Negocios, p. 33, 20 de septiembre del 2001.
[11] Diarios nacionales, 21 de septiembre del 2001.
[12] www.shcp.gob.mx/index01.html
[13] Enrique Aguilar Borrego, Secretario de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, informó que la SHCP anunció a legisladores del sector obrero que, a partir de este mes, empezará el cobro del ISR a prestaciones del IMSS e Infonavit, tal y como lo determinó la SCJN. La Jornada, contraportada, 11 de septiembre del 2001.
[14] Primer Informe de Gobierno, ya citado. Anexo, p. 145, Principales Indicadores. Gráfica: Producto Interno Bruto e ingreso nacional disponible total y percapita, con base en cifras definitivas del Sistema de Cuentas Nacionales de México.
[15] Primer Informe de Gobierno, ya citado. Anexo, p. 145, Principales Indicadores.
[16] Indicadores regionales de la producción manufacturera y el consumo de energía eléctrica durante mayo del 2001. Presentado por el INEGI a través del Sistema de Indicadores Regionales de Coyuntura, los resultados de la Producción Manufacturera y del Consumo de Energía Eléctrica, para diecisiete entidades federativas seleccionadas durante mayo del 2001.www.inegi.gob.mx