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Oct-2001

AL PUEBLO DE MÉXICO
A LA OPINIÓN PÚBLICA NACIONAL E INTERNACIONAL

AL PODER LEGISLATIVO Y AL EJECUTIVO FEDERAL

En la constante lucha de los trabajadores mexicanos por el mejoramiento de sus condiciones de vida, por la defensa de los derechos emanados de la Constitución de 1917 y por la unidad de las clases sociales más desprotegidas de la nación, la democracia integral y global, es un eje para construir una sociedad y un régimen político fundado en el bienestar económico, social, un modelo cultural que vaya más allá de la explotación del trabajo humano, nunca en beneficio de unos cuantos, como lo pretende llevar a cabo el Gobierno gerencial de Fox con sus empresarios y nuevos interlocutores.

Las grandes corporaciones multinacionales del centro capitalista, encabezadas por el gobierno de Estados Unidos, buscan borrar las fronteras de los demás Estados, y llevar hasta los rincones más apartados del planeta su modelo ideológico cultural para imponer ahí sus intereses. Los productos y servicios básicos que generan con tecnología de punta no son para satisfacer las necesidades más elementales de la población, sino para alimentar la industria de guerra y para librar guerras genocidas y depredadoras..

La concentración del capital y la riqueza, la especulación financiera, el saqueo de las riquezas nacionales, la reducción de los derechos sociales, el aumento de impuestos, como el IVA en productos con tasa 0, la privatización del patrimonio de la nación, la eliminación de servicios de interés público y el cambio en la función del Estado como garante de los derechos fundamentales para acrecentar la intervención de los empresarios en estos ámbitos, vistos como jugosos negocios, son el sustento del neoliberalismo. Los derechos humanos quedan al vaivén de la capacidad de consumo e influencias..

Las políticas de los gobiernos neoliberales son desordenadas y erráticas, tal como es la economía de mercado y sus constantes crisis que arrojan a la calle a miles de trabajadores que no logran el crecimiento necesario, mucho menos el desarrollo económico para generar los empleos de las presentes y nuevas generaciones. El desempleo, la pobreza extrema de los trabajadores, la inseguridad laboral, la desintegración social, la violencia, la inseguridad pública y la guerra, son producto suyo y constituyen un círculo vicioso permanente..

A diez meses de que Vicente Fox asumiera la presidencia, la transición a la democracia se diluyó quedado en alternancia del poder de los partidos o personas y en la continuidad del modelo económico. La única reforma del Estado que hay es contra los trabajadores y la democracia. Tenemos un gobierno presidencialista de corte autocrático que se muestra sordo y soberbio ante la intervención de la sociedad y por la imagen cubierta que le dan algunos medios de difusión..

Se impulsa un proyecto de nación contrario a los intereses de los trabajadores plasmados en la Constitución, el cual, es más bien acorde con los ordenamientos de los organismos financieros internacionales (Banco Mundial, FMI, BID, etc.).

En materia laboral lejos de cumplirse con el mandato constitucional del derecho al trabajo digno, socialmente útil y suficientemente remunerado, la economía mexicana se ha convertido en una fábrica de pobres y desempleados, el salario mínimo es insuficiente, se violan los contratos colectivos y no se respeta el derecho de huelga y de sindicalización, pretendiendo, por el contrario, someterlos a una modificación sustancial...

El Gobierno Federal, a través de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social dio a conocer hace unos meses el reinicio del proceso empresarial para reformar la Ley Federal del Trabajo, apoyándose en criterios sobre la necesidad de terminar con la “rigidez” de la normatividad contractual, laboral y constitucional: Que busca establecer un marco laboral acorde con los compromisos establecidos en el TLC, con la Unión Europea y el proyecto del ALCA, que “les exige” ser atractivos y estables, dejar el salario al libre juego de las fuerzas del mercado y extender la jornada laboral (destajo), castrar el derecho de huelga, restringir el derecho de asociación, limitar y privatizar la seguridad social y otros derechos y prestaciones que pagan los empresarios, derogar la contratación colectiva, minimizar el papel de los sindicatos para negociar ventajosamente, todo bajo la consigna de que no hay mejor sindicato que aquel que no existe. Solo tienen la pretensión de desarrollar una economía de competitividad y productividad, una“nueva cultura laboral” para sobre explotar a los trabajadores..

Hasta la fecha este proceso se da sólo con la participación del sindicalismo oficial, la UNT y los empresarios, teniendo al Secretario del Trabajo como presidente sólo para definir las diferencias. Se gesta así un proceso más de trámite, y deprisa, sin consulta alguna al grueso del sector laboral que atenta contra los elementales principios de la democracia, violando el artículo 39 constitucional que obliga al poder público a instituirlo en beneficio del pueblo, no en su contra..

Quedan excluidos decenas de millones de trabajadores independientes y no sindicalizados o desempleados y jóvenes por ingresar al mercado laboral, pequeños y medianos empresarios, intelectuales, juristas, gobiernos estatales, partidos políticos y organizaciones sociales..

Después de 84 años, la tendencia siempre ha sido que la mayoría de esos derechos han sido limitados por las reformas que se hicieron a la propia Constitución y a la Ley Federal del Trabajo en 1931, 1970 y 1980. A pesar de la firma de convenios, pactos y convenciones internacionales, muchos de estos derechos han sido conculcados por el corporativismo (charrísimo sindical) y la corrupción de los órganos administrativos y jurisdiccionales del trabajo porque en gran medida son vigentes para satisfacer las necesidades personales y colectivas de la clase trabajadora, siempre y cuando se cumplan en tiempo y forma. Más allá de la reforma a la legislación del trabajo, lo que se requiere es respetarla, ejercerla y buscar el cambio de modelo económico..

El sindicalismo mundial vive una crisis ideológica y de organización que se puede observar en la baja tasa de sindicalización y el desinterés que existe en la mayoría de los trabajadores para optar por el sindicalismo como forma de autodefensa y mejoramiento de sus condiciones de clase..

La ofensiva ideológica y represiva que el capitalismo mundial ha desarrollado en contra de las organizaciones ha minado las ideologías reivindicativas del proletariado a favor del cambio social..

Pero mientras persista el mismo eje de construcción de la sociedad- la explotación del trabajo humano y la acumulación de la riqueza socialmente producida en manos de unos cuantos- la clase obrera resistirá e intentará cambiar el estatus y el modelo que le asigna esa condición como futuro inevitable..

Mientras, y así se mantendrá en tanto seamos sólo objeto de los mercados internacionales, donde sólo se busca favorecer la voracidad empresarial, capaz de llegar a esclavizar a los individuos aún en la actualidad, como es el caso de los emigrantes..

Afirmamos que no existen condiciones favorables para los trabajadores y por ello decimos ¡No a la reforma neoliberal de la Ley Federal del Trabajo. Los trabajadores seguiremos luchando para exigir y ejercer nuestro derecho a mantener y construir nuevos sindicatos, para democratizar los existentes, para que la voluntad colectiva se exprese en las asambleas y para que los representantes electos a través del voto directo y secreto sean mandatarios y ejecutores de las decisiones mayoritarias, rindan cuentas a sus representados y sean revocados del mandato cuando así lo decidiera la mayoría..

Por lo anterior los sindicatos, asociaciones, uniones y demás organizaciones que suscribimos la presente declaración, consideramos que ante la reforma laboral que se pretende imponer, exijamos al gobierno federal, en primera instancia, el cumplimiento del artículo 123 constitucional y la legislación social del trabajo: el derecho al trabajo, el salario constitucional, la estabilidad en el empleo, la seguridad social, el respeto a la libertad y democracia sindical y el cabal cumplimiento de los derechos laborales y humanos que se derivan del derecho internacional..

En la coyuntura actual la tarea es luchar sin tregua, sin pacto alguno y en contra de la reforma neoliberal a las leyes del trabajo. Llamamos a todas las fuerzas sindicales, políticas y sociales a mantener e intensificar la la lucha unificada de todos los trabajadores del campo, la ciudad, el mar y la montaña, la acumulación de fuerzas y la unidad de acción del movimiento democrático nacional. Llamamos a todos los ciudadanos y habitantes de la nación a resistir la ofensiva neoliberal y a revertir sus políticas en materia indígena, cooperativa, fiscal, eléctrica, laboral, económica y social. Llamamos a los trabajadores a ejercer nuestros derechos constitucionales e internacionales de asociación, reunión, sindicalización, huelga y manifestación, sin más trámites burocráticos, a fin de generar un nuevo ciclo de luchas en todo el país y a nivel internacional por la vigencia histórica de nuestros derechos humanos y de clase y el cambio social en beneficio de todos.


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