INICIO
DOCUMENTOS
IMPORTANTES
SINDICATO

GRUPO SINDICAL
“PRIMERO DE MAYO”

Gante No.1-105,
06000, México, D. F.
TEL. 5518-3153

EL SINDICALISMO HOY: PROGRAMAS Y ACCIONES

La clase trabajadora de México se encuentra desunida; sufre una dispersión de sus filas y se encuentra agrupada en multitud de centrales. La crisis a la que ha llegado es de una gravedad extraordinaria, porque no solamente se encuentra impedida de defender sus intereses y derechos particulares, sino que su falta de coordinación le impide desarrollar acciones que demandan una mayor participación que le corresponde, en la resolución de los problemas fundamentales del país. Se plantea con urgencia por lo tanto, la cuestión de una reestructuración democrática del movimiento sindical mexicano.

La falta de unidad no se expresa solamente por la existencia de varias centrales, ni por tanto, por la inexistencia de una sola central; se manifiesta en confusión ideológica, en la desorientación programática y en la dispersión organizativa. Si no hay unidad en el pensamiento no puede haber unidad en la acción. Se pretende que la falta de unidad solamente producto de las diferencias suscitadas entre los líderes; pero tal afirmación no constituye una explicación satisfactoria. Las divergencias entre los líderes es desde luego importante; es menester ahondar en el examen de dichas divergencias para entender que corresponden intereses contradictorios o, por lo menos, de difícil conjugación. La cuestión fundamental sigue siendo la de buscar la unidad a través de un programa que responda de modo categórico por la defensa de los intereses legales e históricos de los trabajadores.

Multitud de sindicatos han perdido su razón de ser, como organismo para el estudio y defensa de los intereses colectivos y se han transformado en aparatos que ejercen el control de los trabajadores en beneficio de los patrones. Sin embargo tales agentes patronales siguen ostentándose como representantes de los trabajadores. En estas condiciones, importa sobre manera abordar el problema de la unidad no como una cuestión abstracta, desligada de la realidad, sino como una cuestión concreta en la que deba examinarse el contenido y el sentido de la unidad, esto es, determinar con la mayor precisión quienes se unen y con que propósito se unen, porque de otra suerte el sentido de la unidad se pierde en vaguedades, ya que la unidad no es la simple suma, sino la identidad de propósitos y la conjugación en la acción para cumplir con tales propósitos. La unidad sin programas no sirve para nada a los trabajadores.

Los trabajadores estamos urgidos de contar con un verdadero programa, con un programa que sea expresión objetiva de la lucha de clases en nuestro país, y cuyo cumplimiento implique no solamente la superación de la grave crisis organizativa, sino el esclarecimiento de la confusión ideológica y programática, ya que este es el antecedente y no la consecuencia de la unidad organizativa. Generalmente se resta importancia al programa y se pasa por alto de tal manera la cuestión fundamental de la unidad. Se afirma muchas veces que hay identidad de programas, y así ocurre teóricamente, puesto que las declaraciones de principios no contienen sensibles discrepancias; pero estas declaraciones de principios no obligan, están desligadas de la practica sindical. De tal manera no existe oportunidad de establecer un refrendo permanente entre la teoría y la practica, por cuanto la teoría muchas veces no desempeña otro papel, que el de ocultar practicas contrarias a esa misma teoría.

Cuando se abordan los problemas de la unidad, es pertinente definir el sentido y los propósitos unitarios; pero de acuerdo con las experiencias vividas en nuestro país, resulta que el problema principal no radica tanto en trazar los lineamientos programáticos, cuanto en asegurar el cumplimiento de tales lineamientos. Las coincidencias programáticas no se resuelven en acciones consecuentes, y por lo tanto, encontramos que el problema principal consiste en asegurar el cumplimiento del programa propuesto mediante el establecimiento de bases democráticas y de una dirección que respete y haga respetar la voluntad colectiva. El fenómeno característico del movimiento sindical es pues, el que se relaciona con la desvinculación que existe entre las ideas declaradas y la acción que se realiza; y muchas veces mas que desvinculación se trata de una verdadera contradicción en la que se ponen de manifiesto los intereses de la clase trabajadora que no alcanzan todavía una elevada conciencia social y los intereses contrarios que han controlado muchas de las organizaciones sindicales existentes. La practica sindical esta divorciada en sectores importantes del proletariado no solamente de los enunciados programáticos constitucionales, sino de los principios elementales de defensa de los derechos legales de la clase trabajadora.

El esclarecimiento ideológico y programático es sin duda, importante; pero no hay que perder de vista la situación objetiva que presenta, por una parte, una creciente masa trabajadora que no tiene todavía conciencia de sus intereses clasistas, controlada por agentes patronales que han sabido armar y perfeccionar todo un sistema de control forzado, a través de los contratos de protección. Romper la alianza establecida entre líderes prevaricadores y patrones corruptos, representa una tares importante cuya realización demanda una labor de propaganda y de organización, para que los trabajadores recuperen el control de sus organizaciones y lo aseguren mediante la practica de un sindicalismo militante y democrático.

Para superar la crisis ideológica y organizativa y para impulsar la reestructuración del movimiento sindical, se requiere establecer principios generales, que correspondan a las coincidencias programáticas de las organizaciones, y comenzar a buscar la posibilidad de acciones conjuntas que vayan permitiendo a los propios trabajadores encontrar los caminos de su unidad orgánica. Es necesario realizar loa máximos esfuerzos para unir a la clase trabajadora, y para salir del estancamiento y no extraviar las acciones unitarias, es necesario y urgente intentar la constitución de un frente único de la clase trabajadora, y por lo tanto es necesario continuar buscando construir la unidad con las demás agrupaciones de trabajadores, sin comprometer la autonomía y la libertad de cada una de ellas, buscando siempre establecer las bases de una acción común, conjugando el propósito de reestructuración democrática con la necesidad de defender las conquistas generales de la clase trabajadora y de oponerse, con éxito, a la amenaza de mayores retrocesos, buscar el acuerdo de conjugación unitaria en lo programático significa, en términos generales impulsar el progreso bajo el signo de la justicia social; y en términos organizativos, significa perfeccionar las bases del frente único posible, dentro de un cuerpo colegiado, representativo y deliberante.

La clase trabajadora necesita salir del pantano de su desarticulación y su impotencia, y ganare de nueva cuenta no solamente el terreno que ha perdido, sino avanzar en el camino de cobrar la importancia que le corresponde en la esfera nacional, para hacer sentir su fuerza y dejar sentir su influencia a fin de que se aceleren los procesos de reivindicación social y económica, política y cultural.

Si a breve plazo los trabajadores no encontramos como salir de este estancamiento, las condiciones generales empeoraran en perjuicio general de nuestro pueblo y en particular de la clase trabajadora. Las fuerzas contrarias al progreso general conciertan cada vez mas su acción, y su influencia se advierte cada vez mas poderosa. Ante esta amenaza debemos y podemos unirnos todos los trabajadores mexicanos, superando las discrepancias y abriendo un proceso de revalorización que mediante el ejercicio democrático permita a las trabajadores perfeccionar su unidad, formular el programa común y actuar en forma responsable para luchar por la elevación de sus condiciones generales de vida y de trabajo.

EL FRENTE SINDICAL MEXICANO debe redoblar sus esfuerzos para propiciar el entendimiento general del movimiento proletario. Debe continuar invitando a las demás organizaciones de trabajadores hermanas, y aceptar sus invitaciones y convenir con ellas la celebración de un acto general de unidad para conjugar las acciones de la clase trabajadora en general, mediante el compromiso de buscar por caminos democráticos, ampliar las bases del entendimiento programático, así como las bases del perfeccionamiento organizativo.

Todos los caminos de la unidad deben recorrerse a excepción de aquellas que significan claudicar a nuestros principios como trabajadores y entreguismo de la base para propósitos ajenos o contrarios a la defensa de sus intereses legales e históricos.

POR UN SINDICALISMO MILITANTE Y DEMOCRATICO

México, Distrito Federal, Octubre del dos mil uno.

ANSELMO ZAMBRANO GONZALEZ


INICIO
DOCUMENTOS
IMPORTANTES
SINDICATO